Copago, coaseguro y deducible calculados por línea con las tarifas de tu convenio. La factura del paciente sale por su participación, el reclamo a la aseguradora sale armado, y lo que te deben queda en cuentas por cobrar a nombre de cada compañía.
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El copago del paciente y lo que va a la aseguradora, calculado por línea y enlazado a su factura. Pulse para ampliar.
El problema
Atender con seguro cuesta dos veces. Primero hay que saber cuánto cobrarle al paciente —copago, coaseguro, deducible, tarifa del convenio, lo que la póliza no cubre— y después hay que armar lo que se le presenta a la aseguradora, con sus servicios, sus códigos y su formulario. Por eso muchas clínicas en Panamá terminan tercerizando el manejo de reclamos: no porque no sepan, sino porque cuadrarlo a mano no escala.
Copago, coaseguro y deducible no se aplican al total: se aplican servicio por servicio, y en un orden que importa. SONATA lo resuelve con una sola fórmula en el servidor —la misma en cotización, factura y reclamo— así que el número que ve la caja es el mismo que se presenta a la aseguradora.
Sin fórmula única, el copago que calcula el mostrador y el que calcula quien arma el reclamo terminan distintos, y la diferencia aparece semanas después como un reclamo objetado. Aquí hay una sola.
El deducible es anual y por póliza, así que solo sirve si el sistema lleva la cuenta. SONATA registra cada consumo en un libro de acumulados por póliza: qué se consumió, en qué atención y cuánto queda, con el período contado desde el aniversario de la póliza, no desde enero.
Lo que se le cobra a una aseguradora es lo pactado con ella, y casi nunca es tu precio de mostrador. Cada compañía se configura con su propio pliego, y hay más de una forma de cargarlo según cómo esté escrito tu convenio.
Un reclamo objetado por un servicio que la póliza nunca cubrió es trabajo perdido dos veces: el de armarlo y el de volver a cobrarlo, ahora al paciente y semanas después. En vez de descubrirlo cuando la aseguradora lo rebota, se define por adelantado: por tipo de servicio y con lista blanca de productos concretos.
Lo que queda fuera se cobra al paciente en el momento, a precio regular, y ni siquiera entra al reclamo. En urgencias las líneas se particionan: lo no cubierto va aparte, fuera del coaseguro, y el inventario sale descargado en el documento correcto.
Cobrarle al paciente y cobrarle a la aseguradora ocurren en tiempos distintos, y una bandeja los separa. El reclamo se arma con la atención, se revisa, se cobra la participación del paciente y se factura a la compañía cuando toca.
La urgencia no se cobra como la consulta: la póliza define copago y coaseguro por visita, no por servicio. SONATA emite dos documentos —la factura del paciente por su participación de la visita y la factura a la aseguradora por los servicios con la deducción aplicada— y ambos se transmiten a la DGI.
Si la aseguradora exige número de preautorización, el reclamo de urgencia no se presenta sin él. Se puede armar y cobrar al paciente, pero no salir sin el dato que lo haría rebotar.
La parte cubierta no es efectivo: es una cuenta por cobrar con plazo. Cada convenio lleva sus propios días de crédito, y lo facturado queda a nombre de la aseguradora, separado de lo que deben los pacientes.
La póliza es del titular y cubre a sus dependientes, así que quien se atiende y quien responde por la cuenta no siempre son la misma persona. SONATA factura a quien corresponde según el convenio y mantiene al paciente ligado a lo suyo: su expediente, sus resultados de laboratorio y sus documentos clínicos.
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Lo que más nos preguntan
El copago es un monto fijo que el paciente paga por la atención. El coaseguro es un porcentaje del gasto que le corresponde asumir. El deducible es lo que el asegurado debe cubrir en el año antes de que la póliza empiece a pagar. Los tres juntos son la participación del asegurado, y SONATA los calcula por línea en el mismo orden en que se aplican, así que el monto que cobra la caja no depende de que alguien lo saque bien de memoria.
Sí, porque no depende de una integración con la aseguradora. Tú das de alta cada compañía con la que tienes convenio y configuras sus tarifas, sus planes y sus reglas de cobertura. No hay una lista cerrada: si mañana firmas con una aseguradora nueva, la agregas y queda operando.
Esa decisión es tuya, pero buena parte del trabajo que se terceriza es armar el reclamo: juntar la atención con sus servicios, aplicar la tarifa del convenio, separar lo cubierto de lo que no y dejarlo listo para presentar. Eso lo hace SONATA en el momento de la atención, y el reclamo sale con su PDF listo para enviar. Lo que sigue dependiendo de cada aseguradora es su formulario y su trámite.
El sistema no aplica cobertura y la factura sale al 100 % al paciente, con precio regular. La vigencia se evalúa contra la fecha de la atención, y la póliza que todavía no arranca queda marcada como "por iniciar" en vez de aplicarse por error.
De dos formas, combinables: restringiendo los tipos de servicio que cubre la aseguradora, y con una lista blanca de productos específicos. Lo que quede fuera se cobra al 100 % al paciente aunque el plan tenga cobertura general, y se cobra a precio regular, no a la tarifa del convenio.
Sí. Puedes configurar tope por evento, tope anual por tipo de servicio, tope anual global del plan y máximo de eventos al año. El excedente siempre va al paciente, y cuando el límite de eventos parte una línea, la fracción cubierta va con la regla y el resto a precio completo.
Las urgencias tienen sus propias reglas por visita (copago más coaseguro por atención) y salen en dos documentos: la factura del paciente por su participación y la factura a la aseguradora por los servicios con la deducción aplicada. Ambas se transmiten a la DGI.
Sí. Cada convenio tiene sus propios días de crédito y lo facturado a la aseguradora queda en cuentas por cobrar a su nombre, separado de lo que deben los pacientes. El cierre de caja desglosa lo facturado por aseguradora, que es justamente el corte que se necesita para reclamar.
Está contemplado: la póliza es del titular y cubre a sus dependientes. Se factura a quien corresponde según el convenio, y el paciente queda igual ligado a su expediente clínico, sus resultados de laboratorio y sus documentos.
Puedes marcar en la regla de cobertura que ese tipo de servicio requiere número de autorización. El sistema lo exige antes de emitir, y en urgencias no deja presentar el reclamo sin él — que es exactamente cuando más se olvida.
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